Bien entendamos el contexto de esto.
No he podido ver a mi hijo Matias desde el 24 de febrero; y la vida, a pesar de sonreírme muchos días, en las noches y en especial los domingos sigue sintiéndose como una mierda.
Los entretelones de la separación con mi ex polola y madre de mi hijo estan en otro articulo, que aun no decido si subo o no.
Weno ella no me deja ver a Matias por la simple razón de que no quiero volver con ella. Varios me han dicho, algunos mas secamente que otros, que debí seguir tirándomela (follándomela, cogiendomela, comiéndomela… ¿se entiende cierto?) y que así podría haber estado con Matias o verlo cuando menos. Es más un amigo me dijo que si de verdad lo amaba me la hubiese seguido tirando.
Pero yo no soy así. Me gustan las cosas de frente y las reglas claras. Yo no iba a volver con ella y a pesar de aquel chantaje vil, que ahora se ha convertido en venganza. A pesar de que ella le haya dicho al juez que tengo problemas de violencia y de drogadicción (la mariwana no produce adicción, para mayores informaciones consulte este mismo blog) y que por eso no quiere que vea a mi hijo solo; la verdad sigue siendo que me llamo para decirme “olvídate de tu hijo”.
Si pudiera olvidarme de mi hijo no seria el hombre que soy; y en realidad no se si podría considerarme un hombre. Y el olvido es lo que me tiene mal, no el mió sino el de Matias, que es bien difícil que recuerde a alguien a quien no ha visto hace mas de dos meses.
Como podrán darse cuenta ya tuvimos un round ante la justicia. Nadie gano realmente. Yo quería tener a “bebe gorila” en casa todo el fin de semana y ella no quería que lo tuviera y punto; ya mencione las supuesta razones que tiene para eso. Al final se decreto que lo podría tener domingo por medio (osea… un domingo si y un Domingo no) de las 1400 a las 1900 pero aquí en la casa, sin la supervisión de nadie. Sumando y restando tengo cinco horas más de las que tenía, que eran cero, y las tengo aquí en casa; la verdadera casa de mi cachorro, donde le enseñe a caminar y aprendió a decir sus primeras palabritas. Tal vez salí ganando el primer round. Tal vez lo tenga aquí mañana; y digo tal vez porque siempre podemos contar con que su madre haga alguna tontera con tal de jugar su juego favorito: “hinchemos al Diego”. Pero quiero más que eso.
Tengo miedo. Si claro que estoy feliz; más feliz que Gollum con el Anillo, pero… tengo que ganarme a mi hijo desde cero. Por más que grandes amigos me digan que el siempre recordar mi olor que sea, a pesar de tener tan solo un año y siete meses; yo se que el no me recuerda. Y es que es imposible pedirle a un niño tan pequeño que recuerde a alguien de quien estuvo tanto tiempo lejos. Y me da tanta pena y miedo eso. Creí que ya lo había asumido pero me doy ahora cuenta de que no.
Esto nunca fue lo que desee ser como padre. No ver a mi hijo, tenerle rabia a la mujer que lo parió con solo pujar dos veces, tener que verlo cuando me visite; ni que estuviera preso. Pero no hay más remedio que aceptar la realidad. La misma realidad que me dijo “tendrás que esperar hasta mayo” porque no podría hacer que su madre dejara su estupido despecho.
No hay nada peor que tener un hijo y después perderlo. Por fortuna yo no he perdido a Matias, el sigue vivo y siempre estará la posibilidad de que en el futuro el quiera buscarme más y conocerme mejor. Pero no deja de ser cierto que vivirá con una mujer que me odia para quien la mentira es el CO2 que exhala con cada respiración y cuyo triunfo máximo en su venganza seria que mi hijo me odiara. ¿Quién podrá culpar a un hijo por apoyar a su madre y odiar a un tipo a quien poco conoce y que, según su madre, la golpeo? Yo no podría. De hecho, me decepcionaría que el creyendo eso no me guardara rencor por hacerle eso a su madre; aunque no sea cierto.
Pero ese soy yo.
Y eso era lo que quería hacer yo. Inculcarle valores, prioridades, enseñarle de honor y de familia. Yo, el que no tiene más familia en Iquique que la que me ha dado el cariño. Pero ahora poco podré hacer por eso. A no ser que realmente logre, en lo queda de juicio, más de cinco cagonas horas domingo por medio.
Pero tomare las cinco horas con alegría por ahora, pues son mucho mas que cero segundos con el. Y me quedare cerca de el por si algún día me necesita; tratare de no hablarle nunca mal de su madre… porque el no merece que hablen mal de su madre; y esperare ser su amigo, si es que no puedo criarlo como su padre. Si al final el que importa es el; y los padres estamos aquí para garantizar que nuestros hijos estén bien con sus madres, a quienes necesitan más que a nosotros; es por eso que no trato de quitárselo a Alejandra y solo quiero verlo. Porque alguien al menos debe velar por el bien de el.
Se que estoy siendo fatalista y que las cosas probablemente saldrán mejor de lo que creo. Pero como ya dije tengo miedo y pena. Mas mi poder mutante por excelencia es aperrar, y aperrare firme y parejo, como siempre; y mañana sonreiré, daré gracias a Dios y a Buda y abrazare a mi Hijo como no lo he hecho… bueno en más de dos meses.
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3 comentarios:
pucha papa me da lata leer su relato de su hijo
pero tenga fe... usted siempre me decia eso
tenga fe no mas que las cosas se solucionaran para bien para uted
animossss
se lo quiere mucho
saluos desde un lluvioso santiago (riicoo ^^)
su pequeña
Fuerza Diego, no puedo decirte que cuando uno rompe con una mujer queda la escoba.
fuerzas desde las zonas antarticas..
Pd: me preparo la la antartic war
gleon
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