21/05/2009
Había perdido la llave del cofre
donde guardo las promesas que no me cumplirán
un cofre negro y diminuto
pero que parece incapaz de quedarse sin espacio
en el que caben y caben promesas olvidadas
de esas que me fueron hechas con ojos vidriosos
y una sonrisa en el alma
esas que todas olvidan tan fácilmente
por eso escondí la pequeña llave de hueso
para no poder flagelarme
con los cortantes bordes de las promesas rotas.
Por eso escondí la llave
la había dejado oculta en ese lugar
donde he dejado todo lo que no quiero volver a ver
donde esta el recuerdo de todo
lo que no quiero volver a sentir
la coloque con solemne pena en la cerradura
y la gire con resignación
ahí estaban todas, incluso las que ya no recuerdo
aun con los nombres de quienes las hicieron
de quienes, como tu, prometieron el oro y el moro
y entregaron y dejaron
recuerdos para manejar con cuidado.
Tus nuevas promesas cayeron aparatosamente
sin cariño o remordimiento alguno
sobre las demás, que ya me habías dejado
en prudencial cantidad
mucho más prudencial
que la cantidad que ahora guardo en el olvido
ahora son menos recuerdos pero más promesas
más cuentos, más ilusiones
más bordes afilados
más deudas que esta vida
parece no querer pagar jamás.
Quédate ahora con tus promesas y guárdalas para ti
toma los frutos de nuestra imaginación
y si gustas hazlos realidad con algún otro
o déjalas en la playa
durante tu descalzo caminar
que entren nuevamente en tu lista de promesas a olvidar
yo cierro ahora el pequeño cofre
y comienzo a dejar de recordar.
...,...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario