13/10/2009(2)
¿Ocurrió así?
ya no lo recuerdo bien.
He tratado de recordar como empezó
sé que fue una mañana de semana
en que teníamos la casa para nosotros solos
no recuerdo por qué se me ocurrió
creo que fue porque me contaste
que nunca te habían regaloneado así
así que quise sorprenderte
no recuerdo si salí temprano de la casa
y volví para despertarte
o si tan solo me había levantado
a hacerte ese té con pan tostado
que tanto te gusta.
Lo que si recuerdo es que cambie el té
por uno de mis cafés especiales
y ya no tan secretos,
pero antes de eso y despues de limpiarla
vertí en la tina jabón
para regalarte burbujas y espuma
y la deje llenándose
mientras preparaba el aromático café
moreno como tu piel
dulce como tus besos (y tus mentiras)
te busque una toalla
que deje en el baño
el cual se comenzaba a calentar
con la temperatura del agua
lista para pelar pollos
tal y como te gusta.
Recuerdo haber deseado tener pétalos de flores
para dejártelos flotando en el agua
alrededor de tu hermosa desnudes
lamentando haber gastado
ese tipo de atenciones en otras mujeres (a quienes creí tan distintas a ti)
pero me tuve que conformar
con la aromática espuma
y luego de preparar todo
me dispuse a la difícil tarea
de seducirte hasta el baño.
Llegue a mi pieza
armado con el especial café
a tratar de despertarte de la manera más suave posible
deje el café a un lado
y comencé a acariciarte con ternura
mientras susurraba cosquillas en tu oído
y besaba tu hermosa oreja
cuando tus gruñidos y pataleos se intensificaron,
claro signo de que estabas más despierta,
utilice el café aun humeante
para que su olor terminara de despertarte
y cuando te estiraste para tomarlo
yo te lo aleje y te dije
“No. Te tengo una sorpresa.
Sígueme”
y tú, la que odia las sorpresas
se levanto y camino conmigo, detrás de su café
hasta el, no distante, baño
allí entramos y te mostré tu sorpresa
tu tina, por el momento tuya
llena de agua y con espuma
solo para ti.
Recuerdo tu sonrisa de sorpresa
y de alegría
como la de una niña en navidad
me mirabas casi sin creer
que fuera todo eso para ti
“Metete al agua, cariño” te dije
y te quitaste la poca ropa con la que dormías en mi cama
te metiste al agua
y sonreíste aun más
cuando te pase tu café entre la espuma
te veías tan feliz
que desee regalarte un baño todos los días.
Y entonces sucedió lo inesperado
mientras me decías
que tu café si estaba rico
me miraste y dijiste
“Ya pu ¿No te vas a meter?”
¿cómo negarme a tan bella y desnuda sirena?
me desvesti
me metí contigo entre la espuma
que ya empezaba a desaparecer
roce tu mojada y exquisita piel en un abrazo
y me quede disfrutando contigo
de un regalo que no pudiste, no compartir.
¿Ocurrió así, o no?
ya no lo recuerdo bien.
...,...
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