domingo, 23 de mayo de 2010

La Valiente

22/05/2010

Ella estaba sentada en el bar
con su copa al frente
sus pensamientos arremolinándose en su mente
y una certeza buscando salir de su pecho
una certeza a la que había tratado,
sin éxito,
de racionalizar y tapar con dudas y miedos
pero ya no había duda alguna
su copa ya estaba vacía
y pese a que aún le quedaba otra
decidió dejar su asiento
y salir a hacer algo con su verdad
sin importar lo que el resto pensara
sin esperar que el dijera algo amable
o le diera algún consuelo a su latir
sin esperar un abrazo
sin esperar un beso
creyendo que la muerte la tomaría
tanto si lo decía
como si lo callaba
eligió No morir en silencio.

Con el miedo escarbándole su honesto pecho
hizo oídos sordos al pesimismo
confió en que era lo correcto
y que Dios la protegería de algún modo
que ya había hecho cuanto estaba a su alcance
por sacarse a ese hombre de la cabeza
ya había cortado todo contacto con él
esa misma tarde
lo exiliaba de su vida
para siempre de ser necesario
pero antes debía darle la cara
decirle porque
no importaba si no lo entendía
o si su corazón se rompía al decirlo
llego a su casa
y pidió hablar con él.

Lo vio salir a su encuentro y saludarla
le pidió entonces un momento
nada más que la escuchara un momento
aun no sabía cómo decirlo
o si siquiera podría
pero él estaba junto a ella, sonriendo
la voz le temblaba
y en su rostro se veía el deseo fantasma
de huir sin decir nada
y ahogar la verdad en llanto
pero se armo de todo su valor
y aprovechando el respetuoso silencio
se abrió el pecho frente a él
y le dijo todo cuanto sentía
no se apresuro
y aunque las palabras parecían fallarle
fue un poco más fácil
cuando él la abrazo y le dijo: lo sé.

Consciente de que no podía ocultarle nada
continuo con una frase:
“necesito decírtelo igual”
y todo el poder de su alma
sonó en la pacifica pero segura afirmación
“te amo, como no he amado a nadie
como no sabía que se podía”
sin esperar nada a cambio de su honestidad
comprendiendo a cabalidad
cuando escucho que su amor no era correspondido
que el suyo,
quizás el más puro de los corazones,
no encontraría más calor
que el cariño que ya recibía
se irguió en toda su estatura
en toda su dignidad, en toda su honestidad
y con valentía extrema
escucho lo que ya sabía.

Murió en la línea del amor
en plena batalla por amar
y no callo lo que sentía ni lo que pensaba
murió por un instante, ahí de pie
entre los brazos y los besos
que ya había tenido y que le eran poco
que no alcanzaban a consolar
tan valiente corazón
se sintió morir
pero en una muerte gloriosa
sin huir ni dar pie atrás
pese a querer hacerlo
sin siquiera despecharse
u odiar a quien rechazaba tan heroico corazón
con la verdad y el amor en los labios
con su pecho gritando te amo
aun en el silencio de sus pocas lagrimas
ella misma
con algo de ayuda de las valkirias
renació entre esos brazos
consciente de lo difícil que había sido
consciente de su valor
consciente de su poder
y espero…
consciente de mi amistad.




...,...

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