12/09/2009
El orgullo de herir a quien te ama
o al menos hacer el mejor intento
pareciera alguna honorable costumbre Klingon
la venganza obligada
del corazón herido.
Es un poco más sano que el decir
sino conmigo con nadie
aunque menos romántico
pero es solo una venganza burda
una pataleta pendeja
una fútil actuación
para demostrase a sí mismas
que ya no sufren por la ausencia
de quien las ama
y a quien antes amaban
un camuflado y ahogado llanto
que rompe el silencio que lo contenía y grita
“al cabo que ni quería tu amor”.
¿Pero entonces por qué la venganza?
¿Cuál es el agravio
si nunca quisiste estar conmigo?
o al menos ya no quieres.
De todas las emociones
la que más traiciona tus sentimientos
la que más revela tus deseos
es la ira
principal ingrediente del despecho
vil, cruel y venenoso
vengativo, pendejo y mentiroso
que por tus propios hechos
en los cuales es transparente
ya no podrá curarse con un “te amo”.
...,...
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