Ocurrió así:
Era Sábado 12 de Enero y celebrábamos en Bar de Moe el cumpleaños de mi gran amigo Jano, razón por la cual nos juntamos temprano, para así quedarnos con alguna mesa. Hasta ahí todo bien. Tocaban dos bandas esa noche una tracher y una heavy; y fuera de celebrar a mi hermano mi siguiente intención era ver, escuchar, cabecear y ovacionar a la banda heavy, conocida como Voltage.
Durante la noche ya me había fumado unas colas y me había tomado un coñac cola; carecía este último, de la precisión con que se hacen en el Estilo Urbano (cuando tienen coñac) pero lo compensaba el hecho de estar servido en shop. La alegría fluía y yo compartía con mis demás hermanos que ahí estaban; Neruda, Conde y señora, Cheo y señora y algunas otras simpáticas gentes que Jano había invitado a su celebración. Y todo continuo bien; yo salía del local a conversar con más gente, luego entraba, la estaba pasando de lujo y la primera banda en tocar, la tracher, no era mala.
Hasta que por fin tocaba Voltage. Como estábamos esperando hacia rato con Conde nos pusimos de pie y pidiendo permiso nos retiramos en camino hacia el escenario, acto al cual Neruda se unió. Llegamos al limite que hacen en aquel local las mesas que rodean el escenario y… nos tuvimos que mamar 20 minutos de prueba de sonido. Aquí parte el problema. Parte porque éramos muy pocos adelante, estábamos prácticamente solos y primeros en la gente de pie; si, tirando la talla sobre cuanto se demoraban, hasta que por fin comenzaron a tocar.
Y cuando comienzan a tocar llega un sujeto (sujeto X de ahora en más) de identidad desconocida, completamente vestido de negro (o sea… era una tocata) con el pelo negreo, largo y semi ondulado suelto; de tez morena y barba solo en el mentón, a instalarse a nuestro lado; o mejor dicho delante nuestro. El problema es que el tipo llega y se instala a base de empujones, sin mediar disculpa de ningún tipo. Todos hemos empujado a alguien alguna vez, por lo que incluso Conde, el más afectado por el empujón, por ser el más chico, y que quedo con enormes ganas de golpearlo, no lo hizo. “Filo el weon andará curao” fue mi pensamiento y probablemente el del resto. Mas el cuento no acaba ahí, pues este individuo, más bajo que yo (cosa que suele pasar), se paro sobre mi pie derecho (pa no decir me piso) y lo hizo de manera tal que resultaba evidente que era mi pie lo que estaba bajo el suyo. Aun embargado por mi optimismo incurable, decidí solo quitar el pie bruscamente, cosa de que lo notara de manera indudable; lo hice el tipo se tambaleo ostensiblemente pero aun así no dio disculpa alguna. “¿Qué chucha este weon?” fue lo que se me vino a la cabeza, pero aun así lo deje pasar; total ya no me estaba pisando… quiero decir, ya no estaba parado sobre mi pie, por lo que la violencia era obviamente innecesaria.
No transcurrieron más de dos minutos de esto, y lo se porque siguieron tocando la misma canción, cuando otro tipo (para mi desde entonces “el proyectil humano”) trato de pasar entre el individuo X y yo, en su camino a las mesas en primera fila. Y es aquí cuando este sujeto X lo empuja sobre mi, y sobre Conde que estaba a mi lado, y Neruda que estaba al lado de Conde y a otro sujeto más, a quien llamaremos “Y”. Este hecho, este ataque no tenia justificación alguna y lo supe enseguida “este weon quiere pelea”; la violencia solo había ido en aumento y seguiría en aumento. Era el momento de aprovechar la rabia y ponerle fin al cuento. No lo pensé, no lo analice, solo lo supe.
Cuando el proyectil humano cae sobre mi y empuja al resto, yo tengo la suerte de caer no al piso o de retroceder empujando más gente; yo caí sobre un pobre sujeto que estaba sentado detrás de mi, carreteando sin molestar a nadie; razón por la cual fui el primero en ponerme de pie y el primero en cobrar. Me puse de pie y al mismo tiempo tome al proyectil humano que estaba sobre mi y lo levante a el. No se que cara abre tenido pero el me dijo raudamente, “loco me empujaron”; hecho que con mi vista panorámica ya conocía. Así es que lo hice aun lado con mi mano izquierda; como al levantarme ya había quedado con la pierna izquierda delante de la derecha, estaba en muy buena posición, y teniendo al tipo X a distancia de tiro; le lance y coloque, certeramente, en su mandíbula un recto de derecha; lo que provoco que el tipo cayera hacia atrás… empujando más gente.
El golpe fue hermoso; la música se detuvo en ese momento, yo no pensé ni planee nada, el golpe salio solo, en perfecta armonía con el silencio, y sin ser el golpe más fuerte que he dado en mi vida fue quizás el más rápido. Extendí todo el largo de mi brazo con el mismo impulso que use para ponerme de pie, y solo cuando lo vi retroceder y bajar la cabeza volví a escuchar.
Como el tipo no llego al piso se incorporo y contraataco… ahora aquí me queda la duda, porque no me parece que el me haya golpeado pero tampoco recuerdo haber detenido muy claramente su golpe. Weon ¿que importa? Lo que importa es que mi hermano Conde ya estaba de pie y quería pegarle al sujeto X hacia rato; y sin ver quien estaba entremedio se tiro en cima del sujeto X a pagarle mazazos con la mano derecha mientras lo sujetaba con la izquierda. (el Mazazo es un golpe que se efectúa elevando el puño y luego dejándolo caer, con fuerza, de forma vertical sobre el objetivo). Yo logre ver esto porque mientras el Sujeto X se ponía en pie yo avance para acortar la distancia, y con la gente empujándolo a el, de vuelta, y a mi para que no los empujara yo, efectuamos un giro (era un bar repleto y estábamos delante el escenario) y quedamos yo hacia la barra y el dando la espalda a las demás victimas de su jueguito entupido; y fue entonces que aprovechando mi altura vi como Conde descargaba su ira y quizás alguna que otra frustración en su cabeza.
Mas esto trajo un problema pues yo, sin espacio para dar un buen golpe me acerque al sujeto para darle de cabezazos o… lo que fuera o se pudiera. Y cuando nuestras cabezas estaban algo juntas y este tipo se estaba moviendo, la gente nos estaba empujando y la banda estaba tocando (hey, son metaleros, no paran de tocar por un amocha) Conde ni cuenta se dio cuando me golpeo a mi. Claro, yo lo vi muy nítido y aunque no me dolió en el momento decidí mejor usar los puños y alejar la cabeza. Agarre el cuerpo del weon firme con la izquierda, cosa que se mantuviera frente a mi (y entre yo y Conde) y, mientras Neruda vigilaba que nadie mas se metiera, con la derecha le golpee la nuca, moviendo el puño hacia mi.
Estaba o estábamos en eso, cuando alguien me agarro por la espalda y me alejo o trato de alejarme del sujeto X; era el dueño del local, “Tío Moe”, que algo me decía pero la música estaba muy fuerte. Alguien sujeto al tipo X, a Conde y nos hicieron algo de espacio. En ese momento el Sujeto X, aun cerca de mi, tuvo la osadía de preguntarme “¿Qué onda loco?” a lo que responde con algún, un poco pero comprensible disgusto “Pa que empujai po chucha tu maere”. Luego sucedió algo que nunca me había pasado; los guardias, que conozco y con quienes he trabado amistad, me preguntaron con gestos “¿Qué chucha este weon?” y ya libre de de toda sujeción le respondí, con mímica más que nada, “ta puro weando weon, sácalo”. ¿Me creerían que lo sacaron? De las pocas veces que me he puesto a pelear en un local siempre me habían echado, y siempre seguía el cuento afuera; pero ahora no, me dejaron quedarme, el carrete no murió ahí. Weno el precio de quedarnos, porque echaron solo al sujeto X, fue que alguien nos tiro cerveza, a la maricona, sin que nadie supiera quien fue; pero filo.
Saldo final: combo en el ojo por fuego aliado, un rasguño en la frente, quien sabe de donde o de quien, algo de chela en el pelo y ropa, y el vocalista de la banda diciéndome por micrófono que me calmara; pero sobre todo VICTORIA.
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