miércoles, 9 de enero de 2008

La muerte en el final del 2007

(31 / 12 / 2007)

Oigo el grito en el aire
un ¡mamá no! que me estremece
y luego un silencio sicario
lo siento en el alma
como una sola voz que ya no existe
y que ya no siento
luego siento el miedo
y la siento a ella
la oigo caminar por mi pasaje
en su camino a la casa del silencio aquel
y mientras todo se comienza a apagar
y a poner brumoso
se en mi corazón que deberá pasar frente a mi
frente a mí antejardín
en el que estoy sentado mirando hacia el frente
ella pasara sin remedio
en su camino a ejercer su trabajo

Siento el miedo
el pánico
como un niño pequeño cierro los ojos
con la esperanza de que si no veo
a tan fatal espectro
ella no me llevara a mí también
¡yo no he visto tu rostro!
¡yo no quiero ver tu rostro!
¡no me lleves!

Y sin abrir mis ojos en ningún instante
vi su rostro
la vi con mis oídos y con mi mente
escuchando sus pasos
y el golpe de la guadaña en el asfalto
la vi más aterradoramente clara
con su manto negro raído
hecho jirones por los años, los milenios
imagino el color de la madera
que sostiene en alto el acero del inframundo
imagino las manchas y las mellas del filo
escucho los gritos de los dueños de aquella sangre seca

Ruego a Dios me aleje del sufrimiento
que debe provocar un ser tan emparentado con los infiernos
y si hay algo en lo que Dios no me ayuda nunca
es a quitarme el miedo
nunca me responde
nunca me dice si lo hará o no
Ella se acerca
mi alma culpable lo sabe
mi corazón siente sus pasos
y mi mente dibuja
sus botas de soldado
sus negras botas salpicadas con sangre
y suciedad radioactiva
botas de soldado
símbolo de una muerte nuclear y belicosa
que finalmente nos consumirá a todos
nos arrastrara a ti y a mí
¿qué otras botas podría tener la muerte?
las oigo acercarse
siguiendo a su sabueso
a grandes zancadas y a pasos veloces

Estoy en pánico no puedo moverme
ella viene
ella viene
ella viene
ruego que no sea por mí
ya no puedo huir
si se detiene ante mí
mi reja no podrá impedir el acceso
a aquella dueña de todas las llaves
ante quien ninguna puerta será suficiente
si se detiene ante mí
evidentemente estoy muerto
la oscuridad me invade
y trato de aferrarme a ella
para no ver ni en mi mente a la alta figura
la muerte es un hombre enorme
de cara calaberica y ojos opacos

Su sabueso pasó de largo
y ella lo sigue hacia el silencio
hacia la brumosa oscuridad
en busca de la casa del silencio aquel
se detendrá allí
realizara su macabra y milenaria profesión
allí sacara su lista y verificara identidades
desarmara toda resistencia
y se llevara cuando menos un alma
aquí dejo el ante jardín vació
porque escucho una extraña respiración animal.

No hay comentarios: