lunes, 6 de abril de 2009

La Reina De Hielo

(16/03/2009)

Es extraña esta ciudad
sal de pantalón corto sin la menor formalidad
y tendrás aun la oportunidad de codearte con reinas
príncipes, señores de la guerra, y grandes caballeros
en mis andanzas he conocido varias reinas
de almas brillantes
de reinos tenebrosos
de orgullos que parecen fortalezas
forjados del poder que les otorga su belleza.

Conocí así a la Reina de Hielo
quizás la más bella de las reinas
quizás también la más orgullosa
quien oculta su bella alma
como la más sagrada de las joyas
dejándola congelada y sin sentir
tras los gruesos muros de hielo de su fortaleza interior
ella prefiere el hielo y el ser fría
como quien ha cruzado el infierno
y tiene ahora pesadillas con el calor.

En el deslumbre de sus belleza
cuando te logras liberar del embrujo de su sonrisa
si miras con atención
y no caes en la contemplación de su figura
podrás ver en ella cicatrices
marcadas en su hermosa piel blanca
testigos del daño sufrido
las penas enterradas
la confianza perdida
en ella y en el resto
y la mortal maldición que pesa sobre todos los hombres
cual espada, afilada y envenenada
por al obra de un solo ser sin honor.

Incluso cuando esta tras sus muros y tras su pantalla oculta su rostro
y rara vez se deja ver por algún hombre
y raras son las noches que embellece con su sola presencia
pero en ellas camufla con magia el verdadero color de su pelo
y cubre sus ojos con un hechizo
que cambia el color de sus iris
y evita que alguien pueda leer en sus ojos
sus pensamientos y sensaciones.

Pero estos hechizos tienen un pecio terrible
pues los ha llevado tanto tiempo
que parecen haberla hecho olvidar su verdadera figura
y desconocer su belleza
y en parte deberíamos dar las gracias a Dios
pues si entendiera el poder de su belleza
sería capaz de arrojar a las armas
a hermano contra hermano
y con la ayuda e su sequito de conquistados
sus caprichos podrían llevarla a conquistar gran parte de estas tierras.

Ahora camina en esta ciudad
olvidada de su linaje
como una mortal más
temerosa como una cervatilla en el prado
opacando a las demás mujeres, sin saberlo
robando alientos
monopolizando la mirada de los hombres
sin siquiera sospecharlo
sin dar crédito a lo que le dicen
cuando alguien se atreve a alagar su hermosura.

Yo tengo la dicha de conocerla
tengo el orgullo de haber podido ver dentro de su alma
tengo el gusto de darle cariño
y abrazar su anatomía de vez en cuando
cuando de cuando en vez ella lo necesita
soy ya capaz de conocer sus gestos
y tengo el raro honorde ser llamado por ella
amigo.


...,...

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