06/07/2010
El odio existe sin lugar a dudas
ha existido siempre y lo hará por siempre
mientras exista el hombre, el humano
pues el odio nos parece seguir
a todo lugar al que llega esta raza
y es cierto que muchos odian demasiado
mas yo creo que el odio tiene una razón de ser
pues por algo es, por algo existe
por algo alguien lo puso en el mundo
por algo alguien lo puso en nuestras entrañas
por algo sube hasta anidarse en nuestros corazones
por algo no es natural que dure por siempre.
El odio, claro está, es una emoción
un sentimiento que, como todos
tiene uno contrario y opuesto
cuya existencia es tan cierta e innegable
como la del odio mismo
y es esta emoción, este sentimiento innegable
el que le da razón de ser y propósito al odio
pues creo que el odio ha sido
mal entendido, mal interpretado y mal utilizado
por no decir, condenado injustamente
pues no es en la ausencia del amor donde florece
no es cierto que tan solo se odie lo querido
sino que es en presencia de este amor
en su defensa, que odiamos
y sin lugar a dudas el odio otorga fuerza.
A toda acción le sigue una reacción
igual en fuerza pero contraria
todo aquel capaz de sentir amor puede sentir odio
con la misma intensidad con la que ama
pues si el amor es la máxima energía positiva
en el otro lado del espectro de posibilidades
debe encontrarse la máxima energía negativa
allí donde está el ying encontraremos al yang
y lo encontramos por algo
porque el amor y lo que amamos debe ser defendido
contra todo agresor
con la misma fuerza con la que amamos
¿no odiamos acaso
todo aquello que daña a quienes amamos?
es una reacción animal natural la defensa
y esta defensa se vuelve más brutal
y el acto perjudicial al agresor se vuelve más grave
mientras más amado sea el, o lo defendido.
Esta en nuestro ADN
porque mientras dura trae consigo la rabia irracional
que no deja paso al miedo
que elimina todo cargo de conciencia
por la defensa empleada
que no permite piedad alguna
de esas que dan espacio para un segundo ataque
y que no nos permite olvidar con facilidad
para que no volvamos a bajar la guardia
aunque solo nos dure un instante
aunque solo dure lo que dure la amenaza
que es, o debería ser al menos, lo normal
por ese instante, odiamos
con toda la intensidad de nuestras tripas
odiamos sin duda.
El problema que nos lleva a menospreciar al odio
es el hecho de que no todos los corazones
funcionan como deberían
no aman como deberían
y el hecho de que no todos los cerebros
funcionan como deberían
porque cierto como que el amor y el odio existen
y son caras de la misma moneda
es cierto que hay almas que perdieron el rumbo
son ellas, estas almas, quienes odian sin medida
de amenaza o de tiempo
que por confusión de sus almas y decisión de sus mente
deciden odiar incluso aquello que amaron
porque les es más fácil odiar que aceptar
la pérdida del amor que antes tuvieron
y que ahora son incapaces de olvidar
ellos y ellas van por el mundo regando el odio
haciendo daño a quienes el resto ama
convirtiéndose en amenaza
que hace necesaria una protección
de la misma, o mayor, intensidad que el ataque.
Es cierto que el odio es la peor emoción
que ser alguno pueda poseer o sentir
que amarga la vida de quien lo esgrime
como una espada sin mango
a la cual hay que tomar por su hoja para blandirla
con la cual cada golpe que demos
nos corta a nosotros y deja cicatrices en nosotros
que sería mejor no sentirlo nunca
y que debemos eliminarlo y luchar contra el
no permitir que controle nuestras almas
cuando su misión defensiva está cumplida
indudable es que el amarnos todos es el ideal
pero mientras no se cumpla ese ideal
y necesitemos defendernos y defender a quienes amamos
¿Qué mejor protección para el paraíso de mi amor
que los infiernos de mi odio?
...,...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario