miércoles, 10 de marzo de 2010

Detalles

08/03/2010

Las flores que regalo con una sonrisa
a quien yo creo que las merece y disfrutara
ya sea que las corte con mi hoja
o las compre, sueltas o en un ramo
son detalles que a veces me gusta
tener, o entregar, o regalar
de improviso
y sin que me lo pidan
así como un halago o un piropo
así como dar un beso por escrito
así como cocinar o solo preparar algo rico
así como dejar un poema sobre una almohada
así como que sin querer se me escapen unos versos
salten de mi boca y caigan en tu oído
son detalles
son demostraciones de interés, de cariño
incluso pueden serlo de amor
pero lo que importa
lo que es realmente importante
es que es una demostración espontanea
algo que en el momento surge
algo que en el momento necesito hacer
algo que no puede ser esperado
o al menos no puede tenerse por seguro
o más bien no debe tenerse por seguro.

Cuando el detalle comienza a ser predecible
cuando comienza a hacerse costumbre
comienza a ser esperado
y deja de ser un detalle
deja de ser una sorpresa que solo trae alegría
y se convierte en un requisito
se convierte en una rutina
que al no verse satisfecho
que al verse alterada
comienza a producir dolor
porque algo que antes tenía seguro
porque algo que antes era mío
hoy no lo fue
hoy no lo tuve
y eso hiere
y eso falta
entonces lo que era legítimamente nuestro
es exigido de vuelta
la llamada al amanecer, para despertar con su voz
o la llamada al acostarse
para dormirme con su voz
o el beso que hoy llega sin un poema
o la flor que viste y que no corte.

Y cuando se exige
y el retorno de aquello que era tuyo
es materia de lucha o negociación
materia de un trato o de un cese al fuego
se convierte en una obligación
en una carga
incapaz de causar alegría
tanto a quien la cumple
como a quien la espera
pues ya no viene por voluntad
ya no viene del corazón
y solo causara dolor cuando el detalle no llegue
todo por no apreciar el detalle como es.




...,...

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