domingo, 9 de noviembre de 2008

EN HOJA BLANCA

La hoja es blanca y virgen, como ya no lo es nada en este mundo.

El bloc, más que prestado y ajeno es robado. Le perteneció a aquella que me quito lo más valioso; y ladrón que roba a ladrón…

La pluma es vieja. Acostumbrada a mi mano hace años. Baila en el papel bajo el deseo de su amo, como esclavizada por un hechizo.

El escritor, tiene más de un cuarto de siglo; y hoy quiere empezar en una página en blanco. Aunque es más fácil de lo que pensaba; sigue siendo, más complicado de lo que se cree.

Esta mañana he amanecido contento, pero se me esta pasando. Creo que aun tengo pena por mi mismo, por toda la vida de pena y lucha que he tenido. Y estoy arto de maldecir mi suerte; después de todo, aunque pocas, grandes cosas buenas han rondado mi existencia.

Por eso hoy quería una pagina en blanco, hoy quiero un nuevo comienzo. Tal vez sea un tanto arrogante creer que necesito uno; pero lo quiero aun así. Dejar de llorar lo malo, con o sin lágrimas. Y aprovechar que las cosas buenas son pocas, para llevarlas en mis manos a una nueva etapa.

Ser el mismo yo, pero el yo de antes; antes de este año de condenación. Volver a ser alegre, dejar de estar tan putamente sensible; volver a ser, o ser más aun, cariñoso.

Me quitaron a mi hijo y me limitan el tiempo para darle mi amor. Pues todos serán mis hijos, y todos recibirán esa parte del amor, que me rompe el pecho por salir. Así cuando me reencuentre con Matias, como corresponde, mi corazón no habrá dejado de latir.

Ella no quiere mi amor. Pues más amor para quienes si lo quieren; familia, amigos y la inmortal señora juanita. Así cuando alguien lo quiera, mi corazón no habrá estallado, por sobredosis de cariño acumulado.

Seguirá doliendo, de seguro en igual intensidad. Pero sin dolor no hay felicidad; el mundo gira y la rueda de la vida traerá la felicidad. Y mientras tanto el dolor nunca ha podido, del todo, conmigo; y ahora su poder sobre mi será aun menor.

La violencia que me rodea y me ha sido prometida. Se recibirá con puños en alto y patadas en las costillas. Ya estoy entrenando y mi velocidad y fuerza van en aumento. Peleare, si he de hacerlo, como los caballeros de antaño, que aun viven en mí; con honor y disciplina, sin golpear en el piso y sin escupir. El dolor y las heridas físicas poco importan, total es lo que sana más rápido.

Así, y solo así, me paro hoy y sonrió. Orgulloso de ser yo y seguir siendo yo; de no solo sobrevivir, sino de no perder mi rumbo en la tormenta. Viviré y moriré en mi ley, mi código; en la mía. Y después de todo esto, estoy seguro de que lograre ser mejor.


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