domingo, 8 de noviembre de 2009

Porque es el Amor Ciego

Esta historia fue confiada a mí, y aunque hoy la escribo no es mía; pertenece al mundo. Pertenece a quien quiera contarla.

Milenios atrás. Cuando el universo era joven, y las estrellas usaban pañales. Lo único que existía en el universo eran emociones. Sin nadie que las pudiera sentir e interpretar, estas tenían vida propia, vagaban por el universo en grupos o solas. Le daban nombre a las estrellas, inventaban juegos e investigaban el nuevo y joven universo. Y cada cierto tiempo, de vez en cuando y de cuando en vez; se reunían todas en el centro mismo del universo, en el palacio de las emociones, para contarse lo que habían visto, conocido y nombrado. Cosa que les servía, además, como escusa para ver a los amigos.

Y la respuesta a la pregunta nos lleva a una de esas reuniones en particular. En donde Puntualidad, que había llegado varios minutos antes de la hora fijada, ayudaba a Responsabilidad, a ordenar la comida que había traído Generosidad para todos; mientras la Justicia se preocupaba de que todos los canapés fueran iguales, y todos los trozos de pastel tuvieran una guinda. Allí fueron llegando una a una las emociones. La Alegría llego muy puntual a la fiesta, para alegría de Puntualidad; con globos y serpentinas para adornar y alegrar. La Esperanza llego luego, toda vestida de verde; junto con la Vergüenza, quien al haber llegado minutos después de lo acordado, no quería pasar a la fiesta. La Tristeza no pudo contener las lágrimas cuando vio todo tan hermosamente decorado y a los amigos y amigas que no veía hace tanto. La rabia le recrimino que siempre estaba llorando; pero fue detenida por la Tolerancia. Ternura encontró la intervención tan tierna que no pudo dejar de ayudar a Tolerancia, y se llevo a Rabia con una copa de jugo de frutillas a un costado a conversar. La Confianza llego tarde, sin remordimiento alguno, segura de que sería bienvenida siempre. La Culpa llego lenta y cabizbaja, sintiéndose pésimo por no haber ayudado a decorar el castillo. El Desgano saludo y al ver la decoración y escuchar la música estuvo a punto de sonreír con ánimo; pero nada más a punto. La Curiosidad no paraba de ir de grupo en grupo preguntando cómo les había ido a las demás emociones, averiguando con hambre que habían visto y que habían hecho. La Envidia repetía, como siempre, y sin que nadie le diera atención, que a ella le quedaría mucho mejor la decoración de la próxima fiesta. Todas ellas estaban allí o llegarían allí, y la fiesta era un lógico exito; ya que no solo era la mejor fiesta del universo, sino también la única.

De pronto, por la puerta principal del castillo se ve entrar rodando un cascabel, el cascabel más grande del universo; de múltiples colores. Su sonoro rodar, más su tamaño descomunal, llamo la atención de todo el mundo; quienes tuvieron que apartarse para no ser aplastados. El cascabel rodo hasta el centro del enorme salón, donde estaban ya casi todos reunidos y allí exploso. Exploso en serpentinas y en confeti, llenando todo el salón. Cuando el confeti dejó de caer y todos volvieron a mirar, allí donde se encontraba el cascabel estaba de pie la Locura; carcajeándose vestida de Arlequín. Cuando todos la miraban hizo una reverencia y saludo.

La Ira y el Enojo se disgustaron mucho, pero Perdón los calmó, mientras Sorpresa felicitaba a Locura por su aparición, Alegría reía sin parar y Curiosidad le preguntaba de donde había sacado la idea del cascabel. Justo entonces hizo su aparición la más querida e importante de las emociones; el Amor. Dejando pétalos de rosas en el piso a cada paso que daba, saludando en prosa a todas las emociones que se agolpaban para saludarlo. El Pesimismo algo dijo sobre que alguno morirá aplastado, pero nadie le prestó atención.

Así continuo la reunión, en donde todos comieron y bebieron, cantaron y rieron. Bueno… no todos cantaron y rieron, pero la gran mayoría si lo hizo. Discutieron de los nuevos terrenos que habían descubierto del universo, se contaron los nombres que les habían dado a las nuevas estrellas; y de pronto el orden del día estaba cumplido a cabalidad, e incluso Responsabilidad ya no tenía más que hacer. Fue cuando a Locura se le ocurrió la idea de jugar un juego.

-Propongo que juguemos a las escondidas por el universo.- Dijo sin más, al ver que Aburrimiento estaba poniéndose muy cómodo en la fiesta

-Tu y tus juegos siempre traen desgracias.- Dijo Pesimismo. –Seguramente alguien se perderá y no lo encontraremos jamás.

El enojo disparo contra Pesimismo por ser siempre oráculo de desgracias, y contra Locura que siempre tenía que estar inventando algo. Seguridad comenzó a decir que él no se perdería jamás de los jamases. Ira la tomo contra Seguridad por ser siempre tan pedante. Y así todas las emociones, que suelen ser muy contradictorias algunas entre si, comenzaron a pelear y a discutir. Hasta que por fin se llego al consenso de que era buena idea el juego, siempre y cuando Locura fuera quien tuviera que encontrar a las demás. A lo que Locura quiso oponerse pero no le fue permitido.

Locura tuvo que contar hasta un millón, numero hasta el cual nunca nadie había contado en la historia del universo; y luego salió a buscar. Y una a una las fue encontrando. Primero a Generosidad, quien no quiso que Locura tuviera que contar de nuevo, y se dejo atrapar. Luego a Ira quien estallo en quejas y persiguió a Locura un buen tramo del universo, por haber pasado tan cerca de ella y no haberla encontrado. Culpa se sintió mal, pensando que Locura se preocuparía si no aparecía pronto y también traiciono su escondite. El Aburrimiento se quedo dormido y sus ronquidos lo delataron. Y así todas, una por una, en un largo juego fueron siendo halladas; y a medida que eran encontradas volvían al castillo y comentaban donde se habían escondido, y Curiosidad les preguntaba -¿Por qué?-

Hasta que todas las emociones estaban reunidas de nuevo, salvo dos; Locura que aun se encontraba buscando, y Amor que aun estaba escondido y no era hallado. Tanto tiempo paso que Locura tuvo que volver al castillo de las emociones, sin haber encontrado al Amor. La Ira y el Enojo lo atacaron de inmediato. –Por tu culpa el Amor esta perdido.- Y Pesimismo agrego –Quizás para siempre.- Y Locura tuvo que enfrentarse a la preocupación de algunos y a los ataques de otros, pues el Amor era la emoción más importante y más querida de todo el universo; y decía la profecía que de él surgiría la vida en el universo. Por lo que Locura tuvo que salir a continuar la búsqueda, incluso ella algo contagiada por Preocupación; pero no tuvo ningún existo. Amor no estaba por ningún sitio.

Entonces se le ocurrió la idea de pedir ayuda a Sabiduría, y ella le dijo que debía pensar como el Amor. Así que Locura debió preguntarse -¿Si yo fuera el Amor, donde estaría?- Y después de mucho pensar llego a la conclusión de que el Amor debió de perder interés en el juego y que debía de andar escribiendo sus poemas y canciones en algún sitio, sin recordar que estaban todas reunidas jugando; y más aun, sin pensar que sería el único al que faltaba encontrar. La pregunta era ahora -¿Dónde, en que parte del amplio universo?- De pronto la respuesta golpeo a Locura con el peso de la obviedad máxima. –Por supuesto ¿Dónde más podría estar el amor escribiendo y pensando, sino en el rosal más grande del universo?- Y estallo en risas y alegría.

Pero el rosal más grande del universo, era el jardín de rosas más grande del universo, y cubría todo un enorme planeta de rosas de distintos colores. Seria dificilísimo encontrar algo o a alguien ahí; mucho más difícil seria encontrar al Amor, quien estaría canturreando en voz baja para sí. Decidió pues, pedirle a Generosidad unas tijeras de podar, para abrirse paso entre las rosas y poder así encontrar más rápido a Amor. Generosidad no le puso problema alguno, y Locura partió rápidamente en busca del Amor; tan rápido que Curiosidad se quedo con sus preguntas en los labios y no recibió respuesta alguna.

Una vez en el jardín de rosas más grande de todo el universo, Locura comenzó a llamar a Amor, diciéndole que era el último en ser encontrado, que ya había ganado el juego y que era hora de volver; pero Amor no respondió. Por lo que Locura comenzó a cortar las rosas y a hacerse camino. Y allí se encontraba cortando y buscando cuando después de un tijeretazo escucho un grito de dolor.

Era el Amor, quien estaba de rodillas contemplando a la más hermosa de las rosas, a la que le estaba escribiendo un poema; justo cuando Locura pegaba un tijeretazo que le había cortado los ojos.

Locura no sabía qué hacer, la sangre del Amor se derramaba por sus ojos, y por su culpa. Corto sus ropas de arlequín y le vendo los ojos, con una venda que ato atrás de la cabeza de Amor. Lo ayudo a ponerse en pie y lo llevo al castillo de las emociones, en el centro mismo del universo.

Al llegar allí todo mundo se preocupo al ver al Amor vendado de los ojos y manchado en sangre. Locura grito por ayuda y Solidaridad y Generosidad partieron raudas a ayudar a Amor. Locura fue atacada por todos, incluso Alegría estaba disgustada con ella. Los que le hicieron frente a Ira y a Enojo, lo hicieron sin mucha convicción y sin ninguna gana. Pero al fin se calmaron y no lincharon a Locura; decidiendo que era más importante esperar a ver como se encontraba Amor. Pero Pesimismo siguió repitiendo. –Yo se los dije.-

Al fin se supo el estado de Amor, jamás volvería a ver. Estaría ciego de por vida. La más importante de las emociones no podría ver a quien amar y a quién no. La noticia sacudió el universo.

-Locura es la culpable, y debe ser castigada.- Dijo Culpa. Y todos se volvieron hacia Justicia, a quien se le confiaban ese tipo de decisiones. Justicia no pudo más que decir que si. –Locura debe ser castigada.-

Y levantaron entonces un tribunal para juzgar a Locura. Presidido por Justicia, con Enojo y Responsabilidad completando la comisión; con Ira de fiscal acusador, y Perdón de abogado defensor. Y deliberaron largo tiempo sobre que castigo debía de recibir Locura; tanto que Pesimismo no era el único que temía lo peor para Locura. Pero al final se supo el veredicto, que pronuncio la Justicia, sin alegría ni pena:

-Locura por haber dejado ciego al amor, este tribunal de tus pares te condena, a ser su lazarillo por todo lo que dure el universo. Allí donde el Amor quiera ir, deberás guiarlo tu, y allí donde él quiera mirar, tu deberás describirle lo que él, por tu acto irresponsable, no podrá ver jamás.- Sentencio Justicia.

Y es por eso y desde entonces, que el Amor es ciego, y no comprende de lo evidente a los ojos; que viaja siempre precedido, guiado o al menos acompañado de la Locura. Y es por eso que la Locura ya no juega al escondite.



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1 comentario:

Beatriz Violeta dijo...

Referido al tema, hoy odié todo lo que pisé, miré, olí y recordé.
Y entre las cosas que pretendí odiar, estaban tus palabras.
Pero olvido rápido, y prefiero agradecerlas antes que renegar de lo que siento.
(aunque sea un hdp)-